Otra noche en vela

 ¿Cómo es que la presencia de alguien se vuelve tan adictiva?, Una vez que se va, sientes la asfixiante necesidad de tenerla devuelta, como si de nicotina se tratase, no logras vivir sin pensar en cuanto falta para tenerla de nuevo.


¿Que pasaría si no regresará nunca?, ¿Si llegara el momento en el te tocará coexistir sin ella?. Es hilarante, un tanto aberrante aquel estrago tan amargo que te produce el simple hecho de pensarlo, imaginarlo convertido en una cruda verdad, es irreal.


¿Cómo se sentiría?, Desastroso. Es como si el alma se quebrantara, y cada pedazo de ella no quisiera unirse otra vez. Dejando un doloroso vacío, uno que arde infinitamente, a tal punto de querer desaparecer, de toda miseria vivida.


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