Las ocurrencias del adiós.

 Aveces una despedida puede cambiar muchas cosas. Un simple "adiós" puede dar una calma infinita.


¿Que curioso, cierto?. La gran mayoría no desea oír una despedida, aunque luego el tiempo les pase factura y sientan el peso de la culpa de no haber escuchado, o sencillamente logrado decir "me tengo que ir...".


El creer que todo dura para siempre, es algo muy común en las personas. Pero a la final nos toca entender que existen cosas que no podemos evitar, cosas que nos corrompen por dentro, cosas que no hacen mejorar. Y que en algún momento debieron ocurrir.


La vida es pasajera, es cierta parte sorprendente quizás. Y sin embargo cada quien la quiere a su manera, porque si nadie quisiera vivir, yo no estaría escribiendo esto y usted no estaría leyéndolo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Un nuevo inicio.

¿Algún día volverás?