La mentira.

 La molestia de la verdadera sinceridad suele incomodar a muchos.


¿Por qué?, Pues simplemen, estamos tan complacidos con la mentira, que la verdad nos parece amarga. 


Es como cuando de niños odiabamos los vegetales, apesar de que estos nos ayudan y fortalecen en nuestro periodo de crecimiento. Pero encontrábamos aquellos dulces tan divinamente dañinos para nuestro consumo. Es irónico, ¿no?. 


Odiamos lo que nos hace bien, pero amamos lo que lentamente nos hace daño, solo por la ingrata satisfacción.

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