Un día lluvioso.
Fugaces son los momentos que vivimos, el recuerdo de ellos me los roba está mente agobiada. He sentido el horror de su partida, miserable me he de sentir, por no haber podido ver sus ojos antes de que diera su último aliento. Aún sueño contigo, tus besos, tus caricias se quedan conmigo. ¡Oh, que desespero!, me causa el que quedes en el helado y nostálgico olvido. Me siento cansada, de tantos pensamientos del que fuera si siguieras aquí. Esta vida se siente tan hueca sin ella, sin su sonrisa que llenaba de color el día más oscuro, y eliminaba todo sufrimiento sofocante. ¿Ahora quién va concederme ese amor tan profundo?, ¿Quién me concederá el privilegio de sentirme querida y con suma importancia? .